“No nos falta tiempo; nos sobran distracciones” siempre ha sido uno de nuestros lemas y seguimos defendiéndolo hoy en día. Sin embargo, en nuestras sesiones con clientes, notamos que la falta de tiempo ya no es una queja tan grande como lo era antes. Algunas personas ya están recuperando tiempo gracias a la IA; no todo el mundo, pero un número cada vez mayor.
Para quienes aún no han empezado (igual que aquellos en los años 90 que seguían usando calculadoras en lugar de Lotus 1-2-3 después de un tiempo), hemos creado una cita paralela:
“No necesitas más horas en el día; necesitas usar la IA de manera intencional y consciente dentro de los procesos y tareas que ya realizas”
Esto requiere reservar tiempo cada semana para reflexionar sobre cómo la IA puede apoyar y potenciar la forma en que trabajas. A esto lo llamamos NUESTRA HORA SAGRADA CON LA IA: una hora en la que, después de identificar tus procesos personales más comunes, experimentas con cómo la IA puede ayudarte a optimizarlos.
Irónicamente, para ahorrar tiempo, ahora necesitamos invertir tiempo en IA, porque el tiempo que te ayudará a recuperar es exponencial.
¿Resolverá eso todos nuestros desafíos de gestión del tiempo? No del todo. Aún necesitamos invertir las horas ahorradas en lo que realmente importa, pero esa es otra conversación. La gente tiende a creer que es mejor priorizando y planificando de lo que realmente es… Pero ¿lo son?
